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"La Ciguapa" para celebrar los 40 años artísticos de Alina Abreu

2026-10-20 04:27:54 • Lectura rápida
"La Ciguapa" para celebrar los 40 años artísticos de Alina Abreu
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La veterana bailarina Alina Abreu celebra 40 años en el arte con el montaje "La Ciguapa".

Tenía siete años, un disfraz de ciguapa hecho por su madre y una leyenda que su papá le había contado en la casa. Esa niña es hoy la bailarina, maestra y coreógrafa Alina Abreu, quien del 13 al 15 de noviembre estrenará “La Ciguapa” en el Teatro Nacional Eduardo Brito, un ballet original con el que celebra 40 años de trayectoria artística.

“La Ciguapa nace de un recuerdo de mi infancia que me ha acompañado durante toda la vida”, contó la bailarina. Fue su padre quien le habló por primera vez de esa criatura misteriosa de las montañas, y su madre quien le hizo el disfraz para un carnaval en La Vega.

Con los años investigó las distintas versiones de la leyenda y fue imaginando personajes y situaciones, “sin pensar necesariamente que algún día la convertiría en un ballet”.

Cuando llegó el momento de celebrar sus cuatro décadas en el arte, tuvo claro lo que no quería: “No deseaba limitarme a presentar una obra del repertorio clásico, por maravillosa que fuera. Quería crear algo propio, algo que hablara de mis raíces, de mi identidad y de todo lo que he aprendido a lo largo de estos años”, expresó la coreógrafa.

La obra es además un homenaje a su padre, “quien sembró aquella historia en mi imaginación”. Para ella, el estreno es “un encuentro entre la niña que fui y la artista que soy hoy”.

La historia transcurre en la Cordillera Central, en la década de 1950, y eso le dio dos mundos para trabajar: el del pueblo y el de las ciguapas. En el primero, explicó, la danza es “más terrenal, orgánica y vinculada a nuestras costumbres”. En el segundo aparece “toda la elegancia, la técnica, la rigurosidad y la belleza del ballet clásico”.

La música original de Junior Basurto Lomba fue clave para unir esos dos mundos, porque crea un ambiente sonoro que conversa con las raíces dominicanas y con la parte fantástica del relato.

“La clave ha sido respetar la esencia de la leyenda sin renunciar a la estética y a la disciplina del ballet clásico”, señaló Abreu.

La veterana bailarina dominicana Alina Abreu celebra cuatro décadas de trayectoria artística.

Aunque el público conoce la leyenda, Abreu incluyó a un personaje que no es parte de ella: El Pilonero. “Representa el mundo humano dentro de nuestra historia”, explicó la coreógrafa. Es un hombre de la montaña, ligado a la vida rural dominicana, que se encuentra de repente con un ser de un universo completamente distinto.

“Ese encuentro despierta sentimientos que desafían las leyes ancestrales que rigen el mundo de ella”, añadió Abreu, y de ahí sale el conflicto central de la obra.

Para ese papel eligió a Alexander Duval, un bailarín al que admira. “Siempre digo que Alexander es la perseverancia hecha persona. Es un artista de extraordinarias condiciones técnicas y artísticas, pero lo que más valoro de él es esa capacidad de trabajar, insistir y superarse constantemente”, dijo la maestra.

“El talento puede abrirte las puertas, pero son la disciplina, la perseverancia y el compromiso los que te permiten llegar verdaderamente lejos”, agregó la creadora de la obra.

El rol protagónico será de Laura Isabel Fernández. Abreu destacó su disciplina, su compromiso y la responsabilidad con que asume su trabajo.

Abreu buscaba a una intérprete dispuesta a investigar y a trabajar a fondo, en una creación original donde muchas veces el personaje se va descubriendo durante los ensayos. “En Laura encontré esa disposición y, sobre todo, la perseverancia necesaria”, aseguró.

Con más de cuatro décadas formando bailarines, la maestra ve un reto claro en los jóvenes de hoy. “Uno de los mayores desafíos de nuestra época es enseñarles el valor del proceso. Vivimos en un mundo donde casi todo sucede de manera inmediata, pero el ballet funciona de una manera completamente diferente”, dijo.

En su opinión, no existen atajos: “Hay que repetir un movimiento cientos de veces, aprender a escuchar las correcciones, aceptar las dificultades y entender que los resultados llegan con el tiempo”.

Aclaró que no está en contra de la tecnología, que le parece una buena herramienta para aprender e investigar. Lo que le preocupa es que la inmediatez les quite la capacidad de concentrarse y de comprometerse con metas a largo plazo.

“Siempre he dicho que tener un conservatorio de danza no es solamente enseñar pasos, es educar almas”, afirmó la maestra. “Quiero formar buenos bailarines, por supuesto, pero sobre todo seres humanos capaces de comprender que las cosas importantes requieren esfuerzo, paciencia y dedicación”.

También ha visto cambiar al público. “Cuando comencé, el ballet clásico era algo que muchas personas percibían como distante, reservado para determinados públicos”, recordó la bailarina.

Hoy hay más interés, más propuestas distintas y nuevas generaciones que llegan al teatro con curiosidad, en parte por el trabajo que escuelas, maestros, compañías y productores han hecho durante décadas. Aun así, advirtió que “todavía tenemos mucho camino por recorrer”: hay que seguir formando públicos y acercar la danza a más sectores de la sociedad.

"La Ciguapa" se presentará del 13 al 15 de noviembre en el Teatro Nacional Eduardo Brito.Made with Google AI

La dirección teatral está a cargo de Waddys Jáquez. Con él, contó Abreu, las cosas fueron fáciles desde el primer momento.

“Ha sido extraordinariamente fácil conectar. Es un artista de una sensibilidad muy especial, y esa sensibilidad ha sido fundamental para entender el universo que estamos construyendo”, dijo la coreógrafa.

Para ella es una suerte encontrar a alguien que entienda lo que quiere expresar con el movimiento y que, desde el teatro, le sume otras dimensiones a la historia.

“No hemos tenido que forzar esa conexión; las ideas han fluido con mucha naturalidad”, aseguró Abreu.

Entre sus colaboradores mencionó a Magaly Rodríguez, del vestuario, que la acompaña desde hace 40 años, y a Fidel López, el escenógrafo, a quien llamó “un pilar fundamental” del proceso. En producción cuenta con Yanira Ferry, Mary Hernández y Natacha Hernández.

Pese a todo, su prioridad no cambia: “Por compleja que sea la producción, nunca podemos permitir que la logística termine desplazando la esencia artística del espectáculo. Todo ese esfuerzo tiene un propósito: que cuando se abra el telón, el público pueda entrar en otro mundo y olvidarse por un momento de todo lo que hizo falta para construirlo”, expresó Alina Abreu.

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